Por Sebastián Robles
Christian Broemmel es escritor y realizador audiovisual, egresado del programa formativo en escritura narrativa de Casa de Letras. Es editor de reseñas de libros en la revista No Retornable y participa escribiendo crónicas para la revista La Única. Publicó en 2011 el libro de cuentos “Luz negra” por la editorial independiente Pánico el Pánico. Cuentos suyos formaron parte de las antologías “El amor y otros cuentos” (Mondadori 2011), “Karaoke” (Textos Intrusos 2012), “Escribir después” (Outsider 2012) y “Nunca menos” (Pánico el Pánico, 2013). Participó también como autor de la experiencia teatral “Híbridos” (2012). Entre sus influencias literarias destaca a escritores tan disímiles como Philip K. Dick, Jack Kerouac, Jorge Luis Borges y Charles Bukowski, entre otros, pero señala “creo que cada autor que uno lee se convierte en influencia, por aceptación o descarte”. Conversamos con él acerca de sus trabajos realizados, y sus proyectos actuales y futuros.
¿Cómo fue el proceso de escritura y publicación de tu primer libro de cuentos, Luz Negra?
Las primeras versiones de los cuentos de mi libro Luz negra las escribí mientras cursaba en Casa de Letras. Las últimas, mientras asistía al taller de José María Brindisi. Yo estaba buscando hacer una edición propia de El hombre diferido, el último cuento del libro, y el más largo, con dibujos de Sanyu. Por esto me acerqué para pedirle consejo a Damián Ríos, que antes había sido uno de mis profesores en Casa de Letras y que había incluido un relato mío en El amor y otros cuentos, una antología que editó para Mondadori. A Damián le gustó El hombre… y, como había leído ya otros cuentos míos, me aconsejó que en vez de la edición propia con dibujos llevara una selección a una editorial independiente. Me pasó el contacto de Marina Gersberg, de Pánico el Pánico. Se los envié, le gustaron, y junto con ella depuramos el libro, le elegimos el título y seleccionamos la tapa. Por supuesto hubo un período de corrección; el cuento que más mutó en este período fue Alaska, que, por lo general, también fue el que más gustó.
Desde comienzos de año, venís organizando junto a C. Castagna el ciclo de lecturas “No lo intenten en sus casas”. ¿Podés contarnos algo del ciclo? ¿Cuál es la importancia, en general, de las lecturas en público para un escritor?
Entre los editores de Pánico el Pánico y algunos de los escritores que publicamos con su editorial se armó una movida muy interesante que incluye la edición de antologías conceptuales, viajes de lecturas, asados y la realización de este ciclo en el Centro Cultural Matienzo. No lo intenten en sus casas fue creado hace ya tres años por Marina Gersberg y Luciano Lutereau; el segundo año lo organizaron Ariel Idez y Federico Matías Pailos, y este año lo hicimos C. Castagna y yo. El año que viene también lo vamos a seguir organizando nosotros. Es un ciclo que mezcla lecturas de escritores, con bandas que tocan y, desde hace poco, pintura en vivo, y próximamente videos. Se hace una vez al mes. Tratamos siempre de que cada encuentro sea una experiencia y tenga características particulares.
Las lecturas en público son por lo general una forma de difundir y hacer conocida la obra de un escritor. Una manera de testear frente al público lector, también, si eso interesa. Son un arma de doble filo, de cualquier manera, y un híbrido, porque implican el dominio de una habilidad de lectura y presencia escénica que no todos los escritores tienen, ni tienen por qué tener. Escuché a muy buenos escritores leer horriblemente mal, y a escritores no tan buenos seducir al público desde lo carismático de su lectura en vivo.
¿Estás escribiendo ahora? ¿Cuáles son tus planes para el futuro?
Ahora estamos terminando con C. Castagna una novela escrita a cuatro manos cuyo título provisorio es El día y la noche. Además tengo por la mitad otra novela que se va a llamar Primavera Cero. También planeo un libro de cuentos que reúna algunos de los que no entraron en Luz negra, más los que fueron publicados en antologías, más un par de nuevos que estoy escribiendo. Tengo delineadas varias otras novelas que por ahora están en la sala de espera. Material no falta… hay que ponerse a trabajar.