Entre el 28 de mayo y el 8 de junio de este año, se realizó en Rio de Janeiro la 16 º Salão FNLIJ do Livro para Crianças e Jovens, que en esta oportunidad contó con la Argentina como invitada de honor. Asistieron autores, ilustradores, editores y especialistas en representación de la literatura literatura infantil y juvenil de nuestro país. Entre ellos Istvansch, ilustrador y docente de Casa de Letras, que fue invitado por CEDILJ (Centro de Difusión e Investigación en Literatura Infantil y Juvenil, de la ciudad de Córdoba) y ALIJA (Asociación del Libro Infantil y Juvenil, de Buenos Aires), con el propósito de llevar adelante la dirección artística del evento.
“Esto incluyó crear el arte del stand de Argentina” cuenta Istavnsch, “organizar la curaduría de la Muestra de Ilustradores que se desplegó en dicho stand, y diseñar los paneles que integraron la muestra. Por otro lado, hice dos presentaciones para niños, de dibujo en vivo (a lo que los cariocas llaman performances) y di una conferencia en el marco del Seminario sobre Literatura Infantil Argentina Argentina trae vientos de libros, libros que abren fronteras.”
¿Cómo recibió el público brasilero las producciones argentinas?
Realizado muy a pulmón, el colorido de los paneles y los recortes que “embanderaban” el lugar –hechos con tijera y papel en el momento–, hizo que se viera muy atractivo todo y que el público (mayormente docentes: es esta una feria a la que van absolutamente toda la población escolar de Río de Janeiro, tanto niños como docentes) declaró en los informes que hacían al terminar su recorrido, que lo que más le había gustado era el stand de Argentina.
¿Cómo ves el estado de situación de la literatura infantil y juvenil en Brasil, y de la ilustración en particular?
Brasil tiene una producción editorial y estética sumamente interesante, con grandes autores de altísimo nivel internacional (cabe recordar que este año Roger Melo recibió el premio Hans Christian Andersen a ilustrador, tercer Andersen en el haber de Brasil: antes lo habían recibido Ligia Bojunga Nunes y Ana María Machado como escritoras). Los ilustradores brasileros despliegan no sólo una vibración de forma, composición y color de enorme poder y atracción, sino una variedad de recursos estéticos y técnicos que –apuntalados por un mercado inmenso y en expansión, que provee a sus casi 200 millones de habitantes, además de mucha salida al mercado internacional– les permiten jugar muchísimo con el objeto libro a través de calados, tintas y papeles especiales y otras maravillas de la impresión y encuadernación. Creo que es un país hermano que ha sabido explotar su capacidad creativa, combinándola con los progresos técnicos, llegando así a dar a luz a libros completamente exquisitos.
¿Volverías a realizar esta experiencia?
Fue una experiencia valiosísima digna de repetirse (a la pregunta concreta pediría responder después de descansar un poco de tanto laburo…), lo que sí puedo ya decir es que, al finalizar el Salão FNLIJ, los paneles de la Muestra de Ilustradores quedaron expuestos en el Consulado General de Argentina en Río de Janeiro, habiéndose firmado un convenio entre CEDILIJ, ALIJA, FNLIJ y dicho Consulado para que, en el transcurso del año que viene, esa muestra pueda recorrer las otras nueve ciudades brasileras que tienen secciones consulares argentinas.