El sábado 4 de julio entre las 14:30 y las 16:30 se realizará en el área próxima a la biblioteca infantil Enrique Banchs (av. Caseros y Urquiza), la IIIº edición de la Fiesta de Creación del Libro Gigante. Durante el evento, organizado por Casa de Letras con el apoyo de la Dirección General del Libro, Bibliotecas y Promoción de la Lectura del Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires, se expondrán los libros gigantes confeccionados con los textos e ilustraciones realizados por los participantes de las ediciones anteriores de la fiesta. Esta celebración, que cuenta con la participación de más de veinte ilustradores, es de acceso libre y gratuito, y convoca a niños y adultos de todas las edades. Tuvo su origen en Mataró, Cataluña, por iniciativa del librero Pep Durán, en los años posteriores a la caída del régimen franquista. Conversamos con Blanca Herrera, directora de Casa de Letras, responsable junto con Carlos Lutteral de la realización de la fiesta del libro gigante en nuestro país.
¿En qué consiste la creación del libro gigante?
Es una fiesta de comunicación. Fiesta de creación individual y colectiva. Fiesta comunitaria en la que se afirma al libro como objeto de creación y vínculo entre las personas.
Tiene lugar todos los años –en Buenos Aires es la tercera edición- en un espacio público y la invitación está abierta a la comunidad.
Todos tenemos una historia para contar. Niños, papás, abuelos, vecinos, son alentados a escribir una anécdota, un recuerdo, un sueño, para luego ir al encuentro de un artista ilustrador que completará ese texto dándole forma y color en una hoja gigante.
Inspirados por el aire libre, una voz que los alienta, música suave, los árboles, la armonía del espacio, todos escriben aquello que quieren compartir con otros en ese momento especial.
La fiesta dura dos horas. Al finalizar, las hojas escritas e ilustradas son reunidas para ser encuadernadas en el libro gigante de este año.
La creación del libro gigante es una fiesta, y como toda fiesta es fugaz. Es como una burbuja de colores que va creciendo y al cabo de dos horas estalla. La plaza necesita volver a quedarse sola, volver al silencio. Todo pasó muy rápido y se nos va escapando. Pero cuánto queda. Queda un momento gigante en un libro gigante, testimonio del encuentro compartido.
¿Cuáles fueron sus orígenes y por qué deciden vos y Carlos Lutteral traerla a la Argentina?
La creación del libro gigante nació en la ciudad catalana de Mataró, a 30 kilómetros de Barcelona, poco después de la muerte de Franco. Un grupo de libreros pensó que era hora de que el libro saliera a la calle, la tomara. Y que todos los ciudadanos se expresaran a través de un pequeño texto escrito que se transformara luego en un libro ilustrado.
En 2010 Carlos y yo trabajábamos en Barcelona en nuestra escuela hermana, la Escola d’Escriptura, y el narrador Pep Durán con quien compartimos un taller, nos invitó a participar en Mataró de la fiesta que se realizaba allí cumpliendo 36 años consecutivos.
Ingresamos en la burbuja, escribimos un texto, nos acercamos a un ilustrador con quien conversamos acerca de cómo nos gustaría completar nuestro cuento. Vivimos un tiempo de magia pura, en contacto con chicos y grandes. Por momentos los ojos se desviaban hacia los abuelos que recorrían los libros gigantes de años anteriores, mostrándoles a sus nietos lo que habían escrito sus padres cuando tenían su edad.
Sentimos el deseo de traer esta fiesta a nuestra ciudad. Y así lo hicimos, con el apoyo de Pep que nos abrió las manos y nos enseñó todo lo necesario para realizarla.
¿Cómo fue la experiencia de los años pasados y cuáles son sus expectativas para este año?
Los comentarios luego de las fiestas de los años pasados fueron que pocas veces habíamos propuesto y entregado algo tan lindo. Desde Casa de Letras las soñamos y nos decidimos a hacerlas, pero no hubieran sido posibles sin la cooperación de los ilustradores que nos dieron su obra y su tiempo desinteresadamente, sin los voluntarios que nos ayudaron a armar el espacio, convocar y guiar al público, entregar y cuidar los materiales. Y ese es un valor adicional. No solamente lo que vivieron las personas que asistieron, sino el trabajo a codo a codo entre todos los que allí estábamos para hacer posibles estas fiestas.
Y este año… nuestro deseo es mejorar si fuera posible la experiencia luego de lo aprendido y entregar un momento inolvidable a quienes quieran acercarse el sábado 4 de julio.